Salmón



Hablar sobre El Salmón

Este miembro de la familia de los salmónidos tiene como principal característica la de ser un pez de agua dulce y de agua salada al mismo tiempo, pues pasa largos años de su vida en los dos ambientes. Su cuerpo alargado llega a medir más de un metro y tiene el lomo oscuro y los flancos plateados. No todos los salmones tienen la misma calidad. El de primavera es más fino, caro y delicado que el de verano, y el salmón del Atlántico es más codiciado que el del Pacífico. El salmón de mayor calidad y precio es el “ahumado” –salado y macerado por la combustión de maderas nobles- que procede de Escocia, Irlanda, Islandia y Noruega.


Calorías

Este pescado es muy nutritivo ya que cada 100 gramos aportan 200 calorías, 22 gramos de proteínas y 12 gramos de grasas.


Vitaminas

El salmón contiene vitamina D, sobre todo en su hígado, y vitaminas B1, B6 y vitamina a en cantidades apreciables.


Propiedades

Su principal cualidad es la gran cantidad de proteínas que contiene y el elevado valor biológico de éstas. Al ser un alimento difícil de digerir, no es recomendable para aquellos que tienen problemas digestivos, ni para niños, ni en regímenes de adelgazamiento. El ahumado está contraindicado en casos de gastritis.


Consejos

El salmón se vende fresco, congelado, ahumado, salado y en conserva. El buen salmón fresco se presenta rígido, con la piel plateada, los ojos brillantes y las agallas de color rojo vivo. Cabe decir, a favor de la economía, que al ser su carne prieta y sustanciosa las raciones no tiene por qué ser grandes. Unos 150g por persona son una cantidad más que suficiente para cumplir satisfactoriamente su misión alimenticia. El aprovechamiento máximo de su sabor aconseja un período de tiempo mínimo entre la compra y la preparación. No es aconsejable esperar más de veinticuatro horas para cocinarlo. Si quieres mantenerlo durante más tiempo, ponlo en el congelador que lo conserva perfectamente durante dos meses. Las fórmulas más adecuadas para cocinarlo son la cocción en caldo corto y el asado en horno o parrilla. En cuanto a las salsas, la elección recae en la mantequilla fundida y la mayonesa, para los salmones de primavera, y guarniciones más robustas para los salmones de verano, de sabor menos delicado.

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