Chirimoya



Hablar sobre La Chirimoya

Es un fruto grueso de forma cónica acorazada. Su tamaño varía entre el de una pera grande y el de un melón. Su piel es de color verdoso claro y de superficie escamosa. Su pulpa es blanca y cremosa, con ligeros grumos transparentes y abundantes pepitas de color negro brillante. El sabor de su carne es dulce, con un casi imperceptible toque ácido, que es reconocido por muchos británicos como uno de los tres mejores del mundo. Al consumirse, su sabor evoca lejanos sabores tropicales.
Al tratarse de un fruto subtropical es de difícil aclimatación en nustro país, donde sólo prospera en zonas muy concretas de la costa granadina.
Las variedades más cultivadas y apreciadas por su buena calidad en España son Jete, de poca semilla y muy dulce. Campas, Negrito y Pinchudo, variedades también muy apreciadas, así como las Blanco y Cristalino, las de menor cultivo.
Aunque su presencia en el mercado se mantiene desde final de septiembre hasta marzo, la chirimoya alcanza su estado óptimo en los meses de otoño, cuando ha tenido calor para alcanzar su maduración.


Vitaminas

Posee grandes cantidades de vitamina C, es muy pobre en grasa y tiene un alto contenido en sales minerales e hidratos de carbono, siendo importante su riqueza en azúcar.


Propiedades

Por su contenido en vitamina C ayuda al mantenimiento de la resistencia de enfermedades bacterianas y víricas, a controlar el nivel de colesterol, en la formación de dientes y huesos, en la producción de hormonas antiestress, etc.


Consejos

Debe adquirirse en su punto, pues tiene un corto período de resistencia, entre cinco y ocho días, como máximo. El frío es su mayor enemigo, no siendo recomendable su conservación en el frigorífico, ya que se corta su proceso natural de maduración. No obstante, justo recién cosechada, la chirimoya admite temperaturas de 7 y 8 grados como mínimo, lo que asegura al fruto una mayor resistencia.
La chirimoya no tiene otra aplicación que ser consumida al natural, y para ello debe estar en óptimas condiciones. Su carne es muy dulce y perfumada, con un toque de acidez que recuerda la piña, la fresa o la pera. Como ya hemos dicho, su mayor enemigo es el frío, por lo que debes evitar conservarla mucho tiempo en la nevera, donde se ablanda en exceso y se pudre con facilidad.

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